…en la valla…

EL HOMBRE Y LA CIUDAD. Manuel M. Piqueras.

Sábado 1 Marzo 2008 · 4 comentarios

Cuando a finales del siglo pasado el novelista británico H.G.Wells escribió su fantasía El Hombre Invisible, estaba sin duda muy lejos de imaginar que su extravagante creación habría de verse cumplida y aun superada por la realidad. Analizar la forma de vida en las grandes ciudades es constatar que, sin necesidad de fórmulas mágicas o químicas que alteren la coloración del cuerpo humano, el hombre actual, el hombre urbano es ya el hombre invisible. Porque si la invisibilidad consiste en no ser visto, en ser ignorado, no ser sentido o en pasar inadvertido, qué mejor definición le cuadra al hombre que habita nuestras ciudades. Vive indiferente, ajeno e insolidario. Encerrado entre sus cuatro paredes teme conocer al vecino y se resiste a que los otros invadan lo que pomposamente llamamamos vida privada y no es sino una privación de vida. La cuidad se ha convertido en lugar de desencuentro, en paisaje de cemento y cristal por donde sombras anónimas arrastran tediosas existencias. Ya no es ciencia-ficcción hablar de una humanidad invisible. La profecía de Wells es hoy realidad cotidiana.

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